La paradoja de 'Thriller': ¿Por qué el Cesar no puede ser bueno en todo?
- Fabian Dangond Rosado
- hace 28 minutos
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“Michael Jackson no necesitó que las nueve canciones de Thriller fueran perfectas para cambiar la historia de la música. Necesitó saber con exactitud cuáles eran sus fortalezas, invertir en ellas sin descuidar el resto del álbum, y confiar en que el trabajo sostenido” Fabián Dangond Rosado

Nueve es la cifra que casi nadie recuerda cuando habla de Thriller. No son los sesenta y cinco millones de copias vendidas, tampoco los ocho Grammy de 1984, no es el Moonwalk que Michael Jackson estrenó ante las cámaras en 1983. Nueve canciones. Ese fue el tamaño real del álbum que cambió la historia de la música el 30 de noviembre de 1982. Y de esas nueve, solo siete se atrevieron a salir como sencillos, y de esas siete, apenas un par "Billie Jean", y "Beat It" son las que hoy, cuatro décadas después, cualquiera tararea sin pensarlo dos veces. "Baby Be Mine" está en el mismo disco.
Grabada con el mismo productor, la misma banda, el mismo presupuesto descomunal. Y, sin embargo, honestamente, ¿usted la recuerda?
Ni siquiera El Rey del Pop, en el álbum más vendido de la historia, logró que las nueve canciones fueran igual de buenas. Y ahí, en esa imperfección que nadie le reprocha a Michael Jackson, está la lección que quiero proponerle al Cesar esta semana.
Un índice también es un álbum
El Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2025, el termómetro anual que el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario les toman a los 33 territorios del país (32 departamentos y Bogotá como distrito, que se mide en unidad equivalente de un departamento), no mide una sola cosa. Mide trece pilares: Instituciones, Infraestructura, Adopción TIC, Sostenibilidad ambiental, Salud, Educación básica y media, Educación superior, Entorno para los negocios, Mercado laboral, Sistema financiero, Tamaño del mercado, Sofisticación y diversificación, e Innovación. Trece pilares que se funden en un solo puntaje, tal como nueve canciones se funden en un solo álbum que uno compra, escucha de corrido y juzga como si fuera una sola cosa.
El Cesar quedó el año 2025 en el puesto 21 entre los 33, con 4,78 sobre 10, dos décimas más que el año pasado. Es un dato correcto. Pero es, también, como escuchar Thriller de corrido en una plataforma sin mirar el tracklist: un promedio que esconde más de lo que cuenta.
Porque si uno abre ese IDC pilar por pilar, aparece un departamento mucho más interesante que un simple número en el puesto 21. El Cesar tiene su "Billie Jean": se llama Tamaño del mercado, y con 6,89 puntos ocupa el octavo lugar del país, es el único pilar donde entramos al Top 10 nacional. Tiene también dos pilares que sostienen el IDC: Salud e Infraestructura, ambas en el puesto 12. Y tiene, no hay que ocultarlo, su propia versión de "The Lady in My Life": Innovación, en el puesto 25 de 33, con apenas 1,50 sobre 10. La nota más baja de todo su perfil de competitividad.
Lo que Quincy Jones sabía y la política pública suele olvidar
Quincy Jones, el productor de Thriller, nunca intentó que las nueve canciones sonaran igual de bien entre sí. Sabía que un buen álbum vive de la tensión entre sus mejores pistas y las que necesitan más trabajo, y que la estrategia inteligente no es emparejar todo hacia la mediocridad, sino identificar con precisión cuál es el sencillo, protegerlo, promoverlo con todo el peso de la disquera, y al mismo tiempo seguir puliendo lo que todavía no suena.
Ese es, casi al pie de la letra, el error en el que caemos cuando reducimos la competitividad de un territorio a una sola cifra de ranking. Cuando el titular dice "el Cesar subió al puesto 21", se nos olvida que ese 21 es en realidad el promedio de un departamento que compite en el Top 10 nacional en tamaño de mercado y que, al mismo tiempo, tiene el puntaje de innovación más bajo de su propio perfil. Son dos historias distintas. Necesitan estrategias distintas. Y tratarlas como si fueran una sola cifra es como juzgar todo el álbum por la canción que menos suena en la radio.
El verdadero rival no está en el mapa
Y aquí llega, con todo respeto, el punto que más me interesa dejar servido: el verdadero competidor del Cesar no es Bogotá, ni Antioquia, ni siquiera el Meta o Norte de Santander, que hoy nos superan en varios frentes. El verdadero competidor del Cesar es el Cesar del año pasado. El examen que de verdad importa no es la posición 21 entre 33, que es una fotografía relativa que sube o baja según lo que hagan los demás, sino cuánto mejoramos frente a nosotros mismos.
Y ahí hay una buena noticia que rara vez se cuenta: en nueve de los trece pilares, el Cesar mejoró su puntaje frente al año pasado. Sistema financiero subió casi un punto entero. Adopción TIC y Sostenibilidad ambiental subieron medio punto cada una. Eso no es un dato menor: es la prueba de que cuando este departamento se propone algo con método, el indicador responde. La pregunta ya no es si el Cesar puede mejorar lo está haciendo, sino si tendremos la constancia de sostener esa mejora más allá del calendario de cada gobierno.
Porque subir en el ranking, insisto, no puede ser la meta. Subir en el ranking es apenas la consecuencia. La meta real, la única que justifica escribir sobre esto, es que cada punto adicional en Salud, en Educación, en Innovación, se convierta en una vida mejor para una familia concreta de Valledupar, de Aguachica, de La Jagua o de todos los municipios y zona rural del departamento. El ranking es el aplauso al final del concierto. Lo que importa de verdad es si el pilar, mientras se trabajaba, mejora la vida de alguien o muchos.
Un álbum no se graba solo
Detrás de Thriller hubo ingenieros de sonido, arreglistas, bajistas, un productor que sabía escuchar y un artista dispuesto a repetir la misma toma cuarenta veces hasta que sonara distinta a todo lo anterior. La competitividad de un territorio funciona igual: no la construye un indicador, la construye una base amplia de profesionales, empresarios, universidades, Estado y sociedad civil que decide trabajar sobre los mismos trece pilares año tras año, gobierno tras gobierno, hasta que la mejora deje de depender de una sola administración y se vuelva, sencillamente, cultura de departamento.
Esa es la apuesta que viene sosteniendo el CUEES Cesar con su modelo de cuádruple hélice, y que cobra un sentido especial justo ahora, cuando el país entra a la formulación de un nuevo Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, el que el gobierno entrante ha bautizado "Colombia, Patria Milagro". Los territorios que lleguen a esa mesa con un diagnóstico propio, riguroso, basado en evidencia y no en el discurso de siempre, serán los que logren que sus verdaderas prioridades queden escritas en el plan nacional. El Cesar tiene, hoy, ese diagnóstico en la mano: sabemos con precisión cuáles son nuestros sencillos y cuáles son las canciones que necesitan volver al estudio de grabación.
Michael Jackson no necesitó que las nueve canciones de Thriller fueran perfectas para cambiar la historia de la música. Necesitó saber con exactitud cuáles eran sus fortalezas, invertir en ellas sin descuidar el resto del álbum, y confiar en que el trabajo sostenido, día tras día, terminaría produciendo algo más grande que cualquier cálculo inicial.
Esa, con datos y con nombre propio, es la tarea que le queda al Cesar: no un disco perfecto de trece pilares parejos, sino un álbum honesto, bien producido, con sencillos que suenen en cualquier parte del país, y con la disciplina de seguir mejorando, año tras año, hasta que ya no quede un solo pilar débil en el Índice Departamental de Competitividad del departamento.
Fuente de los datos: Índice Departamental de Competitividad 2025, Consejo Privado de Competitividad y Universidad del Rosario.
Fabián Dangond Rosado
Economía de lo Cotidiano
Publicado el 11/07/2026
El Pilón

